En el bosque, un zorro astuto invitó a una cigüeña a cenar, sirviendo la comida en un plato poco profundo. La cigüeña, con su largo pico, no podía comer y se fue con hambre, mientras que el zorro se reía de su travesura.
La próxima vez, la cigüeña invitó al zorro a cenar y sirvió la comida en una jarra alta y estrecha. El zorro, incapaz de alcanzar la comida con su hocico corto, entendió cómo se había sentido la cigüeña.
Moraleja: Trata a los demás como te gustaría ser tratado; la empatía y el respeto son esenciales en nuestras relaciones.

